Por: OSCAR SANTANA
MIRADOR EN YOPAL
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Continuando con los detalles del recorrido por la hermosa llanura colombiana seguimos en Yopal, allí nos quedamos dos días, el primero, como les comenté en la primera entrega fue de aventura; el segundo lo dedicamos a conocer más a la gente de la región, no fue difícil encontrar al personaje más representativo y conocido de Yopal: Otoniel Castañeda o “El Gran Llanerazo”, es un mortal como todos nosotros, con la diferencia que tiene una personalidad arrolladora: sencillo, humilde, trabajador y un profundo enamorado de la cultura llanera y que gracias a este sentimiento y dotes de artesano lo han convertido en un empresario muy particular.
A primera vista nadie se podría imaginar que él ha recorrido el mundo llevando su cultura, sus artesanías y folklor por distintos países, convirtiéndose en un embajador del llano en el mundo, algo así como el “Juan Valdés llanero” y eso que ha compartido escenario con el susodicho. Lo que impresiona al verlo es que siendo todo un comerciante de talla internacional ande por la calle descalzo, si señor, sin zapatos, y no es por que no tenga o por dárselas de personaje rudo. No. Sencillamente es su forma de ser y nadie se la puede cambiar, es más, cuenta como anécdota el día que viajó por primera vez a los Estados Unidos, lo miraban como si fuera de otro planeta y él “fresco” se paseó por el aeropuerto de Bogotá y después en Nueva York a píe limpio “Porque el calzado no hace al hombre sino su capacidad de influir y de servir a los demás" afirmó mientras sacaba sus artesanías del baúl con forma de caimán; sus pies descalzos son más famosos en el llano que los de Shakira en el mundo. Y eso no es todo, conduce motocicleta normalmente así esté haciendo sol o lloviendo, además siempre usa sombrero y nunca se ha puesto un casco para andar por las calles de Yopal o Aguazul.
OTONIEL CASTAÑEDA RECIBIENDO EL PREMIO: "EL COLOMBIANO EJEMPLAR" |
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Tuvimos la oportunidad de visitar su casa y conocer las artesanías que elabora en madera, llaveros con forma de chigüiro, armadillos, sombreros, cotizas y todo lo típico de la región que usted se pueda imaginar; en tamaño grande también se luce, cocodrilos y garceros en tamaño real, todo con unos terminados que hacen de su afición una obra de arte. Y como para completar las facetas de Otoniel como empresario se incluye la realización de televisión, lleva la tercera parte de un reality, que nunca se ha presentado en la televisión de nuestro país, llamado como su apodo “El Gran Llanerazo” en el que en cada temporada se busca al habitante que mejor haga su trabajo, en éste se deben superar distintas pruebas relacionadas con las actividades diarias de los llaneros: monta de potros y toros, paso de ríos caudalosos con el ganado, toreo, hierra (marcación de ganado), caza de caimanes, entre otras, además de conocimientos históricos, folclóricos y artesanales, siendo Otoniel su productor ejecutivo y realizador.
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ARTESANIAS HECHAS POR OTONIEL CASTAÑEDA |
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Con este trabajo obtuvo el premio al “Colombiano Ejemplar” en la categoría de Cultura en el año 2006, otorgado por el periódico El Colombiano, donde el objetivo del galardón es convertir el calificativo de ejemplar en el superlativo de la condición humana de un colombiano para otorgar valor a nuestra identidad frente al mundo. Los postulados este premio, en todas sus categorías, deben ser personas e instituciones que trabajan en Colombia o en el exterior, por el beneficio de nuestro país. Después de escuchar sus anécdotas y versos llaneros nos despedimos de Otoniel convencidos, o por lo menos yo, que a la persona no la hace la pinta, el carro o la moto. No. A las personas las hace el esfuerzo y corazón que pone en cada uno de sus actos, y si esas acciones son por demostrar la hermosura de la cultura de nuestro país, pues mucho mejor.
De allí salimos a visitar a otro personaje, a nuestro anfitrión, Wilson Acosta, otro colombiano común y corriente, que reparte su tiempo entre su trabajo como Director Comercial en el distribuidor de Auteco en Yopal con el de Director Regional de la Asociación de Motociclistas de Colombia (ASOMOCOL) en Casanare, trabajando en éste último por el bienestar de todos los motociclistas de Yopal y municipios cercanos y por qué no, de cualquier otra persona que necesite ayuda y como dice Wilson: “Si alguien necesita algo y yo le puedo ayudar pues lo hago, independiente si tiene moto o no”; por esto mismo hace poco abrió en Yopal el CSM o Centro de Soluciones para Motociclistas, un local pequeño en el que brinda asesoría sobre trámites legales, clasificados de compra y venta de motocicletas, venta de revistas (Publimotos claro está) y todo lo que los mencionados llegasen a necesitar: sacar la moto de los patios, llenar formularios de traspaso, buscar un abogado en el caso de necesitarse, en fin, un portafolio de productos que hace de Wilson una persona comprometida con el gremio. Los recursos para el sostenimiento de CSM son recaudados directamente de su bolsillo, la secretaria es su esposa y cuando le queda tiempo se pone frente a su negocio y verifica que todo esté en orden.
Cuando le preguntamos ¿por qué lo hace?, él simplemente contestó: “Me he dado cuenta de los distintos problemas que se presentan a diario con los motociclistas y pues toca buscar una forma de ayudarlos… para algunos es muy poco lo que se hace, pero para mí es de gran satisfacción saber que he podido ayudar a la solución de algún inconveniente y que esa persona se de cuenta que alguien está pendiente y se preocupa por su bienestar.” Ahí está otro claro ejemplo que ser motociclista no solo es subirse en una moto y viajar por todos lados; ser motociclista es sentir afecto por las demás personas que compartimos la misma afición y servirnos entre nosotros mismos, respetarnos y hacernos respetar. Esas son pequeñas lecciones que se aprenden al conocer más a la gente que tiene convicción de servicio. Buena por esa Wilson.

WILSON ACOSTA EN UNA DE SUS TANTAS FACETAS |
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Después de dos días de estar en Yopal, se hacía un poco difícil empacar el equipaje gracias a las cosas que se compran en el camino, así como algunos recuerdos que nos han obsequiado, menos mal las alforjas facilitadas por Accesorios On Line tienen la suficiente capacidad de almacenamiento y sus cremalleras extensoras hacen caber más paquetes.
Partimos hacia Tame, eso ya es en Arauca, tomamos la Carretera Marginal de la Selva por una vía en buenas condiciones para viajar en moto; más adelante desviamos por la ruta hacia Orocué, San Luis de Palenque y Trinidad (todavía en Casanare), por esa carretera nos encontramos con muy pocos vehículos y unas rectas bastante largas, pues dejábamos de bordear la Cordillera Oriental para adentrarnos bien en el llano; en esa vía volvimos a sacar a flote los atributos de la Pulsar 200, muy buena velocidad a revoluciones normales, hablando en números, 105 kilómetros por hora a 8.000 revoluciones; la Versys siempre atrás acompañando, pero de vez en cuando un sobrepaso no estaba nada mal, sentir la potencia de la Kawa hacia más placentero el viaje, pero tocaba espera a la Pulsar, así que a bajarle para seguir escoltando a la motocicleta en prueba.
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NOS DESVIAMOS DE LA CARRETERA PRINCIPAL PARA CONOCER ÉSTOS MUNICIPIOS |
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Salimos de Trinidad con rumbo hacia Pore, al principio son unos 10 km de carretea destapada y luego asfalto en buen estado, al llegar hasta la población se vuelve a tomar de nuevo la carretera que conduce a Tame, pasamos por Paz de Ariporo y llegamos al terminar la tarde a Hato Corozal. Ya con la noche encima y dispuestos a continuar, tomamos el camino hacia Tame; al comienzo son 30 kilómetros de camino destapado, con grandes piedras y arena blanca, lo que hace más complicado el paso de la motocicletas, sobre todo en la Versys, pues las llantas con la que viene original no son para ese tipo de terreno, la máxima velocidad que se podría obtener en esas condiciones era de 20 km/h aproximadamente, así que hagamos la cuenta, 30 kilómetros a 20 por hora da un resultado de una hora y media brincando; por fin terminamos el paso de “La Cabuya”, y de nuevo en pavimento la cosa se puso a otro precio; luces altas y a recuperar el tiempo perdido, en cuestión de veinte minutos llegamos a Tame, donde nos esperaba Rigoberto Meche, Presidente de la Corporación Pulsar Arauca, él y todo su combo del Club Pulsar Torque Tame nos esperaban para darnos una cálida bienvenida; de inmediato nos indicaron el hotel, nos acomodamos y aceptamos la invitación a comer hecha por ellos.
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JOSÉ ALÍ DOMÍNGUEZ, ALCALDE DE TAME, ARAUCA |
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CLUB PULSAR TORQUE, TAME |
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El fin de semana anterior a nuestra llegada se había realizado en esa ciudad la 1ª Convención Nacional de Clubes Pulsar, en la que los presidentes de los clubes del país se hicieron presentes para reafirmar el acuerdo al que había llegado en el cuarto encuentro pulsar en Bucaramanga, el cual se trata de formar una asociación a nivel nacional y que todos los temas concernientes a la comunidad Pulsar sean tratados desde regionales con una junta directiva nacional. Aprovecharon para contarnos los detalles de la reunión y sus futuros proyectos, afirmando que están dispuestos a recibir sugerencias para que la asociación sea todo un éxito. Al día siguiente conocimos el municipio y a la gente del club local; Rigoberto nos llevó hasta un lugar donde se puede apreciar la inmensa llanura y la nueva carretera que viene desde Hato Corozal hasta Tame sin pasar por el tramo destapado que les mencioné anteriormente; por la nueva vía se comunicarán los dos municipios en veinte minutos, solo falta terminar el tramo que le corresponde al departamento de Arauca, pues el que le corresponde a Casanare ya está terminado.
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LA PULSAR 200 EN EL RIO TAME |
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CON NUESTRO GUÍA RIGOBERTO MECHE, TAMBIÉN EN PULSAR 200 |
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VIAJANDO HACIA ARAUCA |
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Visitamos el rio Tame, con sus aguas cristalinas daban ganas de meterse de cabeza a bañarse un rato y olvidar que estábamos en plan de trabajo. Ese mismo día salimos para Arauca, guiados por Rigoberto a bordo de su Pulsar 200, quien estuvo pendiente de nuestro camino kilómetro a kilómetro; pasamos por Saravena, Arauquita, el complejo petrolero de Caño Limón y finalmente en Arauca sobre las 7 de la noche. De inmediato varios miembros del Club Amigos Pulsar Arauca se pusieron a la tarea de guiarnos por la ciudad y llevarnos al hotel para que nos instaláramos y ajustar el cronograma del siguiente día, el cual estuvo dedicado a conocer la ciudad, al Alcalde, la gente del club y a grabar con ellos notas para Publimotor; después un delicioso almuerzo y a conocer el malecón donde se aprecia el rio Arauca y por supuesto la vecina República Bolivariana de Venezuela, tomamos fotos en el malecón y en el puente internacional, conocimos sus monumentos y balnearios. Bastante atentos resultaron los del club, definitivamente no hay palabras para decirles cuan agradecidos estamos por su hospitalidad, y fuera de eso el afecto que sienten hacia nosotros; a Julián Salamanca y todos los de su club, mil gracias.
Ya para regresar logramos la toma que muchos estaban esperando, el amanecer llanero sobre el rio Arauca; después de quedar deslumbrados con este espectáculo de quince minutos ofrecido todos los días por la naturaleza, nos dispusimos a regresar hacia la Capital de la República, sabiendo que se repetirá al otro día, pero que no lo podremos ver igual.

AMANECER SOBRE EL PUENTE DEL RIO ARAUCA |

SENCILLAMENTE ESPECTACULAR |

LA BIENVENIDA A UN NUEVO DÍA |
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LA PULSAR 200 VIENDO EL AMANECER LLANERO |
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Envidia de la buena por el privilegio que tienen los llaneros todos los días al ver como el “astro rey” sale en las mañanas para acompañarlos en toda su jornada.
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UN ATARDECER ESPECTACULAR |
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En resumidas cuentas este fue un viaje lleno de aventuras, paisajes hermosos, calidad humana y lo mejor, disfrutar de una motocicleta que con el paso de los años gana cada vez más buena reputación gracias a su excelente máquina y prestaciones en ruta, que ahora con 20 centímetros cúbicos más ofrece muy buen desempeño del motor en cualquier situación, sea en ascenso o en plan; una caja de cambios bien sincronizada que hace más fácil el accionar de las marchas, lo que genera mayor suavidad a la hora de entregar la potencia.
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¡SIN PALABRAS! |
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"PASO DE LA CABUYA", MÁS DE 30 KM DE CARRETERA DESTAPADA |
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Fueron en total 11 días de recorrido y que al salir de Bogotá registraba el odómetro 2.343 kilómetros y al regreso marcó 4.437, para un resultado de 2.094 kilómetros de travesía.
Finalizamos este relato agradeciendo una vez más a todas las personas que nos recibieron y nos hicieron sentir como si fuéramos de la familia, brindando lo mejor de sí para que no nos sintiéramos forasteros.
Quedamos cordialmente invitados a volver a todos y cada uno de los municipios visitados, pero que ojalá en plan de paseo, con más tiempo y así poder disfrutar de los hermosos paisajes, que aunque muchos no crean, es seguro ir a estos destinos, pues el Ejército y la Policía Nacional permanecen custodiando las carreteras para que nosotros, y ustedes que están leyendo estas líneas, aprovechemos la oportunidad de conocer nuestra hermosa Colombia.
Noviembre 12 de 2008 |