Iván Pisarenko por América en dos ruedas
Una aventura contemplada a realizarse en nueve meses, cumple tres años en Colombia
Si le gusta disfrutar de su motocicleta y ensoñadores paisajes durante largas jornadas, le traemos la historia de Iván Pisarenko, un viajero que cuenta con la fórmula mágica para cumplir el sueño de todo motociclista, atravesar un continente en dos ruedas.
Viene en una Honda Transalp desde el Polo Norte y se dirige a la Patagonia. Una chaqueta desteñida y un aspecto descomplicado lo hacen protagonizar el personaje que muchos soñamos ser cuando el estrés de la ciudad se apodera de nosotros.
Quién iba a pensar que un estudiante de Derecho en Buenos Aires (Argentina), su país natal, con 29 años de edad, desde hace tiempo se le ocurrió atravesar el continente Americano desde Alaska hasta Ushuaia en una 650.
La idea comenzó a materializarse cuando se enamoró de la motocicleta de su hermano mayor a los ocho años. Al cumplir 14, ya competía en el motocross y a los 18 todo parecía perdido al fracturarse la columna en un accidente. Hoy lleva 70 mil kilómetros recorridos.
La aventura inició a comienzos del año 2005, luego de averiguar bastante acerca de la forma más económica para llevar su motocicleta de Buenos Aires a Seattle, Washington. Por fin en Seattle, Iván, comenzó su viaje el 20 de mayo hacia el norte, atravesando Canadá con el fin de llegar al Ártico y presenciar el Sol de Media Noche. “Estiré los brazos y ansioso me froté los dedos, simulando tener el manubrio de mi Honda en las manos, al recordar aquel espectáculo natural, no encuentro palabras para explicar lo sorprendente que fue ver al sol esconderse y volver a nacer en un lapso de 15 minutos”.
Continúo por Canadá, acampando de bosque en bosque cuya compañía estaba a cargo de su motocicleta y gran cantidad de osos. Ingresó a Estados Unidos, pasando por estados como Utah, Colorado y California.
Cruzó la frontera con 10 dólares de presupuesto, se acomodo en una choza prestada a orillas del mar en México, se rebuscó dinero tomando fotografías a surfistas y trabajando como Barman en la población de Roatán (Honduras). Allí permaneció por cerca de once meses, convirtiéndose esto en su primer retraso, cuyo factor principal fue el económico.
Retomó la ruta llegando al Salvador, a pesar que muchos le aconsejaron no ingresar por motivos de seguridad, Iván cree que puede llegar a cualquier país sin desviarse de una vía principal para no correr peligro, la clave está en no descuidarse, porque al ladrón lo hace la ocasión, y en cualquier país hay amigos de lo ajeno. Al llegar a Honduras, Inició un viaje en velero hasta una isla cercana, allí aprendió a bucear, y hasta clases llegó a dictar, de lo cual recuerda la gran diversidad de fotografías que tomó en el fondo del océano, ya que mientras trabajaba disfrutaba.
Continuó atravesando Centroamérica hasta llegar a Panamá, y en esta ocasión el retraso se debió a la búsqueda de un transporte económico para atravesar el Tapón del Darién con destino a Colombia o a Venezuela. Lo más barato que consiguió fue meter la moto acostada dentro del platón de una camioneta, para llevarla dentro de un contenedor en barco hasta Cartagena. Al llegar allí recorrió toda la costa, presenció al carnaval de Barranquilla, para luego pasar hasta Venezuela, conociendo Isla Margarita, Caracas, entre otros; el 17 de marzo del presente año entró nuevamente a nuestro país por Cúcuta, visitando Bucaramanga, con destino Bogotá D.C., en esta ruta, Iván, tuvo una anécdota que jamás olvidará, y es que por la ruta que de Bucaramanga conduce a Bogotá, fue abordado por un grupo de Policías
de Carreteras; al detenerse solicitaron los documentos de la Transalp, y la policía al preguntar de donde venía y cuánto tiempo llevaba viajando, perdió el interés en los documentos y decidieron invitarle una aguadepanela para escuchar detalles de su travesía, al finalizar, la policía le obsequió varios galones de combustible y uno de ellos le regaló una pañoleta con el escudo de la Policía Nacional. Iván continúo su ruta hacia Bogotá con el afán de buscar un centro de servicio Técnico para que le realizaran algunas labores de mantenimiento a su Honda.
Logró contactarse con el Centro de Servicio Honda, donde el Sr Guillermo Giraldo y en especial su hermano decidieron apoyarlo con un descuento en la mano de obra que debía realizarse a la moto. La sorpresa fue que al desarmar, varios soportes del motor y el pasador de la tijera se habían pegado a causa del ambiente salubre que recibió la moto por permanecer tanto tiempo cerca al mar; por lo que los mecánicos tuvieron que romper varias piezas, aumentando no solo la cantidad de repuestos sino el costo de reparación. Solicito ayuda a Fanalca, Ensamblador y representante de Honda en nuestro país, la Doctora Leonor Loaiza fue la encargada de coordinar la ayuda que recibió Iván consistente en la mayoría de los repuestos que necesitaba para poner a punto nuevamente la moto y retomar su ruta hacia el sur. Aparte de Fanalca, recibió ayuda por parte de Tacama Import, quien le proporcionó lubricante para el motor, despinchador, lubricante de cadena, entre otros, de la reconocida marca Motul.
Vale la pena mencionar que durante su estadía en nuestro país Iván se ha sostenido con la venta de camisetas alusivas al viaje que está realizando.
Datos Adicionales
¿Por qué viaja solo?
La moto te da alas, pero un acompañante te las corta.
Uno de los hermanos de Iván decidió unirse. Era el segundo día de viaje cuando su hermano chocó contra un guardarriel rodando por un precipicio alrededor de 20 metros. Se fracturó una pierna e Iván tuvo que retardar su viaje por acompañarlo durante mes y medio. “Acababa de casarse y su esposa casi me mata cuando se enteró; pero ahora ya pasó y ya está bien”, recordó. Según Iván, es mejor viajar solo, ya que no tiene que concertar con nadie el método del viaje.
¿Cómo viaja?
80 kilómetros por hora como límite de velocidad; procura no llegar cansado ni de noche a una nueva población; evita hoteles y restaurantes para convivir con la gente. Su actitud positiva le ha abierto, literalmente, muchas puertas para comer o dormir. La gente se da cuenta de su personalidad abierta y espontánea, lo cual hace que en muchos lugares le brinden techo y alimentación sin ningún costo; cosa que le ha parecido bien simpática, pues de tantos lugares por los que ha pasado, en ningún momento le ha caído mal algo de comer, “No te podría decir algún plato preferido, pues siempre como lo que me ofrecen, muy pocas veces he estado en un restaurante típico, de igual forma todo sabe bien y me gusta”
Kilómetros recorridos hasta el momento: 70.000 Km.
Destino: Ushuaia en Tierra del fuego.
Lo más difícil del viaje: Tomar la decisión. “Siempre hay voces que te confunden”, explica. “Solo tienes que creer que tu sueño es importante y defenderlo para llevarlo a cabo”.