IGB TIMSUN

BENELLI

CRC

Nacional
Fuentes
  • Diminuta Pequeña Mediana Grande Gigante
  • Por defecto Helvetica Segoe Georgia Times

Reflexiones sobre el elemento de protección y consecuencias de compartirlo.

En Colombia las cifras de muertes asociadas al contagio del coronavirus sobrepasaron la barrera de las 45.000 personas, según el INS, lo que hace del virus especialmente mortífero; una preocupación para aquellas personas que sufren morbilidades, como hipertensión, diabetes, sobre peso y otras, o se encuentran en edades relativamente avanzadas, como nuestros abuelos.

Estos números son una radiografía que deja al país en crisis, especialmente por un sistema de salud con serios indicios de colapso y a una vacuna que aún parece demorarse, fundamentalmente para el grueso de la población, es decir, para los mayores de 16 y hasta 59 años, que irónicamente es el grupo poblacional que más se transporta en moto.

En la otra mano tenemos al casco como el único elemento de protección indispensable y obligatorio, con una normatividad de construcción e importación definida y una reglamentación de uso recién incorporada.

Desde este punto, en muchas partes del país ha iniciado un debate que debe ser abordado prontamente, pues hay que decirlo, el compartir el casco con personas desconocidas es un factor de riesgo para el contagio del virus Covid 19, ya sea por la respiración de partículas con carga viral dentro del elemento o por la sobrevivencia sobre superficies, como la piel, las telas porosas y plásticos.

El tocarse el cabello, por ejemplo, y llevarse las manos a la boca u ojos, es un riesgo, de ahí la importancia de lavárselas constantemente.

Por lo mismo, en muchas zonas del país, especialmente las costeras, donde el moto-taxismo vive su apogeo, el uso del casco se ha convertido en una molestia, pues evidentemente el compartirlo conlleva un riesgo alto de contagio y el no usarlo parece simplemente más fácil. Sin embargo, no debemos olvidar que el elemento salva vidas.

La respuesta solo es una: El casco debe y siempre será obligatorio y además, intransferible.

Algunos dirán que esto es una apología al negocio de la venta de cascos,  no obstante, es más bien en la defensa constitucional de la vida y la integridad física, que en este país no debería ser cuestionada, por el contrario, apoyada con otros aditamentos que brinden seguridad y protección.

Entonces ¿prácticas como el moto-taxismo se deberían acabar?

Realmente debemos comprender que en muchas partes hay discusiones sobre la existencia, y hasta legitimidad en la práctica, inclusive en la capital, donde este servicio ha crecido con el pasar del tiempo; empero, la gracia de este texto no es adentrarse en la discusión, más bien es proponer alternativas; en este caso, es la apropiación del casco como un elemento personal, y si eso significa adquirir uno nuevo, así no se tenga moto, que así sea.

Lo anterior, no solo por proteger la cabeza de una lesión, como la función primera, sino por un tema de salubridad que incluye, pero no excluye al COVID 19, ya que hay una gran cantidad de infecciones bacterianas y micóticas causadas por mal aseo y proliferación en zonas oscuras y húmedas, como el interior de un casco.

En este mismo sentido, no está de más recordar que el elemento de protección para que sea totalmente confiable, debe ser justo de la talla de su usuario, así como contar con las certificaciones básicas: NTC 4533 y RES 1080, y/o las internacionales DOT-ECE.

“Si hay para un celular, también debe haber para un buen casco”

Autor texto: Karim Chalá lee

También te puede interesar:

¿El Honda ADV 150 llegará a Colombia?

La KTM más tecnológicamente avanzada hasta la fecha.

5 ventajas de tener una moto con batería de litio

Nueva - Tienda Publimotos

DESCARGA AHORA MISMO NUESTRA APPUsuarios IphoneUsuarios Android

Escribir un comentario

Ingresa los datos en el formulario para comentar como invitado o registrate e inicia sesion para comentar :)


Código de seguridad Refescar

CRC
Anuncio