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Desde la Asociación de Motociclistas de Colombia –ASOMOCOL, entidad sin ánimo de lucro, creada en el año 2004 con el propósito de ser representante

de los motociclistas en el país, que trabaja, a su vez, por los derechos y deberes de este sector poblacional, recibimos con profunda preocupación y sorpresa el artículo publicado en la Sección Interés Oculto del diario Portafolio del 10 de octubre de 2018, titulado “¿Peajes para motos? Al presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura le gusta”. No es para menos, dado que lo encontramos completamente fuera de contexto frente a las propuestas que el señor presidente de la república Dr. Iván Duque Márquez ha venido socializando sobre el sector del motociclismo y por los distintos argumentos técnicos que se han emitido en el país sobre este asunto. En este sentido, nos parece importante precisar y ofrecernos a brindar un contexto más amplio y profundo acerca de la realidad del uso de la motocicleta en nuestro país y la importancia del no cobro de peajes a los motociclistas:                                                                                                            

  1. La inmensa mayoría de los motociclistas son personas de escasos recursos.

La gran mayoría de las motocicletas en Colombia son utilizadas por los segmentos menos favorecidos de la población, y mucho de ello en zonas rurales. Estudios de la ANDI[1] indican que el 98% de las motocicletas son empleadas por personas de bajos recursos como vehículos de trabajo y transporte, mientras que tan sólo el 2,1% restante, es empleado para recreación o deporte. De acuerdo con este estudio (ANDI, 2017): a) un 53,8% de los usuarios de moto pertenecen a los estratos 1, y 2, b) el 98,6% a los estratos 1, 2, 3 y 4, c) el 58,6% de los motociclistas devenga menos de 2 salarios mínimos, d) el 96% de los motociclistas son empleados, trabajadores independientes o estudiantes y e) el 31,6% de los nuevos usuarios de moto son mujeres. Muchas de estas personas utilizan este vehículo para actividades de mensajería, repartición de correo y periódicos, domicilios, mototaxismo y otros oficios de importancia para la vida diaria, con los cual estos motociclistas sostienen a sus familias. Definitivamente, la motocicleta es un instrumento de trabajo netamente popular. Cobrarles peajes a los motociclistas sería cobrarles un nuevo impuesto a las clases menos pudientes y un despropósito dentro de un Estado que se precia de ser un Estado Social de Derecho.

  1. El no cobro de peajes contribuye a aportarle al desarrollo de zonas rurales y las clases menos favorecidas

El que la  motocicletas se encuentren exentas del pago de peajes en las vías nacionales, se deriva de razones poderosas de índole social y técnico, sobre el uso de la infraestructura de transporte, ordenado por el artículo 21 de la Ley 105 de 1993, en el entendido que cerca del 58% de motociclistas devengan menos de dos salarios mínimos legales mensuales vigentes, razón misma que motivó al legislador para considerar excluirlas de estos gravámenes y que fue avalado por la Honorable Corte Constitucional mediante Sentencia C-482 de 1996 en su examen de constitucionalidad a este artículo 21.

El DANE estima que en el 2018 las zonas rurales de Colombia albergan 11.538.889 habitantes, tiene 32.305 veredas[2] y aproximadamente 6.962 centros poblados. Del total de municipios del país, casi el 86,9% están en categoría 6[3], es decir, con una población igual o inferior a 10.000 habitantes. La densidad urbana en Colombia es casi mil veces la densidad rural en el promedio del país. Colombia tiene una población rural bastante dispersa en áreas realmente grandes, con un gran número de veredas que muchas veces se conectan con la cabecera municipal o entre sí por medio de la red vial primaria y secundaria (con posible presencia de peajes). Aunque la pobreza en las zonas rurales ha venido disminuyendo en los últimos años, la brecha con las zonas urbanas se ha mantenido, y en algunos casos se ha incrementado. Mientras que en 2003 la pobreza rural era 1,9 veces la pobreza urbana, en 2017 esa relación es de 3,2. En efecto, según los Indicadores de Pobreza del DANE del 2017, mientras que el 36,6% de la zona rural es pobre multidimensionalmente, solo 11,4% de la población urbana se encuentra en esta condición. En 2017, el porcentaje de personas en situación de pobreza multidimensional en los centros poblados y rural disperso fue 3,2 veces el de las cabeceras[4]. Cobrarles peajes a los motociclistas de las zonas rurales afectaría de manera importante su ya precaria situación socioeconómica, en donde la motocicleta es en muchos casos el único medio de movilidad posible para evitar la exclusión y acceder a los equipamientos y servicios, y por lo tanto para ayudar a disminuir la pobreza.

  1. Existen razones técnicas poderosas para no cobrar peajes a las motos

Técnicamente, el cobro de peajes se justifica en la medida del uso de la vía por parte del vehículo y del daño potencial que le hace, y que representa costos de mantenimiento. En resumidas cuentas, se trata de una tasa por uso y por desgaste de la malla vial. Las motocicletas en este sentido poco o nada aportan en el daño a la malla vial o en su uso. Veamos: teniendo en cuenta el peso sobre cada eje de un automóvil y una motocicleta, un automóvil pesa 15 veces más que una motocicleta, lo que significa que causa aproximadamente un daño 1.200 veces mayor a la vía que el causado por una motocicleta. Si realizamos este mismo análisis con un camión de carga, con un peso de 20 toneladas, de 3 ejes, el daño que causa este vehículo es más de 8.5 millones de veces mayor que el ocasionado por una motocicleta[5]. Así las cosas, es claro que el daño ocasionado por otros automotores es muchísimo mayor que el causado por una motocicleta, máxime cuando las dimensiones de estos vehículos son muy inferiores a la de los otros, lo que nos lleva a corroborar, aún más, lo inadecuado e inequitativo que sería el cobro de peajes a motociclistas.

De esta manera, realizando este análisis, un peaje por ejemplo de un costo de $10.000 para un automóvil, y considerando el daño a la vía de cada vehículo, equivaldría a menos de $8 pesos para una moto. Lo cual es evidentemente irrisorio para ser pagado en una estación de peaje, so pena del esfuerzo e inversión en recaudo, infraestructura, personal, etc., para su implementación.

No es ni económica, ni social, ni técnicamente viable que las motocicletas paguen peajes en Colombia.

  1. La economía que genera la moto se basa en que no pagan peajes

Esto tiene una enorme importancia para el uso rural del vehículo, escenario éste en el que se presenta el uso masivo y en el cual la motocicleta ha sido una verdadera revolución en cuanto a movilidad, dado que muchos campesinos pasan directamente de caminar o transportarse en sus equinos a movilizarse en motocicleta. Muchísimos de ellos son usuarios obligados de las vías con peaje y, si cada vez que pasan por una caseta deben pagar los $3.500 pesos que se sugieren de peaje,  su presupuesto se afectaría hasta en un 20% de su jornal. En un examen profundo, como todos sabemos, esta consecuencia llevaría de la mano irremediablemente la contradicción con el interés del Estado colombiano de cerrar la brecha de desigualdad y reducir las barreras que hoy generan exclusión y, por ende, pobreza. Colombia es un país rural. No se puede legislar y proponer acciones de política pública pensando solamente en Bogotá, Medellín o Cali. Casi el 90% de nuestros municipios tienen menos de 50 mil habitantes, y aproximadamente el 80% tienen 10.000 habitantes o menos (Municipios de categoría 6), y allí la moto es la única opción de movilidad.

  1. El compromiso del presidente Iván Duque de no cobrar peajes a las motos

En carta dirigida a los motociclistas a inicios de 2018, el Dr. Iván Duque mencionaba sobre este tema…“De otro lado, mantendremos la actual exención de peajes aplicable a estos vehículos (ya que hacen 1200 veces menos daño a las vías que los carros)” , lo anterior es muestra del entendimiento del gobierno nacional de la problemática de los motociclistas y su realidad nacional.

Consideramos que el contexto descrito nos lleva a concluir que la motocicleta es una revolución social en el país que está permitiendo el progreso de las clases menos favorecidas para convertirnos en clase media[6] y, por lo tanto, ameritamos todo el apoyo de los gobernantes. Los argumentos anteriormente descritos muestran claramente que, en vez de atacar y restringir el motociclismo con peajes, el gobierno nacional debería defender y estimular el uso adecuado y seguro de dicho vehículo (tal como sucede en otros países) y no motivar su restricción y estigmatización, máxime en este contexto de Paz que estamos viviendo en el país. 

 

Cordialmente,

 

ALEJANDRO RUBIO SABOGAL

Presidente

ASOMOCOL


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TE PUEDE INTERESAR

[1] La motocicleta en Colombia: Aliadas del Desarrollo del país. ANDI. 2017

[2]DANE, Veredas, 2018

[3] Contaduría General de la Nación, Categorización 2018

[4] DANE, Boletín Técnico, pobreza Monetaria y Multidimensional en Colombia año 2017

[5] Estudio de tarificación de peajes. Universidad de Chile.

[6] Según el Banco Mundial (BM), el porcentaje de personas que en el país pueden contarse como de clase media pasó del 15 al 28 por ciento en la última década!

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