MotoGO - Salón Internacional del Mundo de las Ruedas

"No recuerdo con claridad y exactitud el tiestázo tan madre"

Cartas del lector
Fuentes
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 “No deje que el temor a tener un fracaso, sea mayor a su gran entusiasmo por ganar”- Robert Kiyosaki

Por: Luis Gabriel Mojica S. 

Queridos amigos de Publimotos reciban un cordial saludo. Los paisas dicen, se dio un “guarapazo!”; “zipote mamonázo!” se escucha decir en la costa norte; caída o “totázo!” pronunciamos los cachacos bogotanos;  que “tiestázo!”; que tal el “porrazo!”; tremendo “tramacázo!”; hijuele el “marranázo!” dicen en Boyacá; que golpe tan HP terminamos diciendo todos. Llámelo como usted quiera. Si hay algo a lo cual los motociclistas le tenemos respeto es a tener un incidente o accidente. No conozco el primero que en menor o mayor grado no haya tenido algún susto. Quien no haya probado el suelo es que no es motociclista. Cada salida en grupo o en solitario por ciudades o campo implica un reconocimiento en el fondo de nuestro ser de que estamos arriesgando algo. Sin embargo el ir a nuestro trabajo o al estudio diariamente, el entusiasmo y la emoción de un paseo, la alegría, la aventura, el conocer otros paisajes, son infinitamente mayores al temor interno y por lo tanto seguimos afortunadamente rodando en nuestras magníficas dos ruedas por calles y caminos de nuestro país y del mundo.

Cada uno de nosotros tiene su propia historia sobre “el cuándo, el cómo, y por qué” de la caída que tuvimos en nuestra moto. Escuchar los detalles de los incidentes es interesante, a veces nos da risa, suspenso, reflexión, ira, pesar, aprendizaje. Hace años, en alguna oportunidad un amigo me sugirió escribir sobre accidentes o caídas en moto y sea este el momento para generar reflexión, para poder seguir adelante con nuestro gran disfrute moto-ciclístico.

El “zipote mamonazo” al que me referiré hoy…me sucedió a mí. Hacía cuarenta años, óigase bien 40 años que no me daba así de duro contra nuestro planeta. Pero sucedió, nadie es infalible y menos el suscrito. La mayoría de mis usuales amigos de andanzas se habían “cascado” ya de una u otra manera, por lo que sorprendió que hubiera sido este humilde servidor el del totazo. El dolor que sentí fue bárbaro, me explico…psicológicamente el dolor del alma…! es tenaz, dura tiempos! Y cuando el taller empieza a facturar lo que cuesta el “porrazo” sigue uno con dolor interno, lamentando y analizando “¿cómo me pasó esto a mí?”.

Démonos por bien servidos mis amigos de Publimotos, si físicamente solo fueron raspones y golpes menores. Quiere decir esto que no pasó nada señores! No pasó nada! Si solo son daños de una u otra índole a nuestra querida moto pero nosotros estamos ilesos…demos gracias a la vida y a nuestras mamas por las bendiciones que nos envían.

El pasado domingo 7 de Febrero de este buen 2016 organizamos con siete de mis tradicionales amigos moteros un paseo al Paramo de Sumapaz. Dos Suzuki 350DR, una KTM 990 una Kawasaki 650 Versey, Dos BMW 800GS (una de estas la mía), y una Honda 250 Tornado. La ruta la desarrollaron y realizaron semanas antes los buenos colegas del club Ducati y Viajeros del Sur. A raíz de su exitoso recorrido decidimos hacerlo igual. Bogotá, Usme, Represa de La Regadera, Laguna de Los Tunjos, Chisacá, San Juan de Sumapaz, Cabrera, Venecia, Pandi y luego empalmar con la autopista sur hacia Bogotá.

Finalmente nos pusimos de acuerdo para la fecha a realizar el paseo. Queríamos aprovechar el inclemente verano para no tener líos con carreteras embarradas y deslizantes. Finalmente todo estaba listo, hasta el sanduche del almuerzo pues no hay restaurantes por esas lejanías. A las 7:30am nos encontramos en una citada bomba de gasolina. Arrancamos hacia Usme con un día soleado y tranquilo, que delicia. Cuando dejamos atrás a Usme la carretera se “mejora” para el paseo motero, pues los carros escasean y los paisajes nuevos empiezan a darnos la bienvenida al Parque Nacional Natural de Sumapaz.

Unos kilómetros antes de entrar al mencionado parque, en un momento dado terminé con otro amigo de último en la fila, la carretera estaba totalmente sin pavimento algo que me encanta, con mucha piedra suelta y empezando a sentir el sabroso frio del páramo. Acelere en un momento dado…y la llanta trasera “derrapó” a la derecha, es decir se resbalo o patinó en el suelo pedregoso y polvoriento y ya no tuve control sobre mi moto. Todavía recuerdo esto con angustia. En fracciones  la moto se enderezó pero se salió de la vía, hacia la derecha, a un potrero. Vi que iba derecho hacia una piedra, le di con el gato de la moto, esto me acabó de desestabilizar, solo recuerdo tratar de sostener el timón y sentir impotencia por el inminente porrazo. Lo último que recuerdo fue ver el parabrisas por el lado derecho…es decir ya estaba mi humanidad volando por encima del timón. Varios segundos o minutos debieron pasar pues no recuerdo con claridad y exactitud el tiestázo tan madre. La desazón mental que sentía era tremenda, el no creer en lo sucedido, el no recordar cuando mis amigos aparecieron a ayudar, el no recordar cuando montaron mi moto en un camión lechero que me trajo a Bogotá. La moto cayó “patas arriba” el parabrisas y varios instrumentos estaban totalmente destrozados. Físicamente yo me sentía perturbado, conmocionado por el tremendo tramacázo que recibió mi cuerpo. En un momento dado les dije, “ESTOY EN SHOCK…!  gracias por su ayuda, me tomare mi tiempo para recuperarme mentalmente de este cimbronazo”. Camine de un lado a otro, hablaba sin tener conciencia, mi mente no tenía claridad, estaba en shock. De “puras vainas” como dicen los rolos, no me paso físicamente nada, salvo un golpe leve en un hombro y en la muñeca derecha…no lo podía creer, un milagro. Afortunadamente estaba muy bien protegido con buen casco, botas, chaqueta y pantalón con protectores, rodilleras, guantes.

“Que le paso, porque se cayó, le duele algo?” me decían los amigos. Solo acerté decir que como estaba ileso, no así la moto…solo me dolía la billetera. Pero les dije con claridad algo: la culpa es mía, anoche me desvele y solo dormí un par de horas…no he debido estar en este paseo! La culpa es toda mía. Desde que me levante a manejar esa mañana estaba mal, la sensación era rara, extraña, mis sentidos no estaban al 100%, no dormir bien es un desastre, es sinónimo de accidente…

Cada accidente tiene su cuento. El mío se debió a mi imprudencia, que vergüenza con ustedes mis amigos lectores, pero cierto. Aún con tantos Abriles encima… el entusiasmo por un nuevo paseo me cegó el raciocinio y la prudencia. Si cualquiera de nosotros ha tomado licor, no ha dormido bien, tiene afán, esta de mal genio, y etc. etc. NO salga en moto. Quiero refutar un comentario que escuche hace unos días, es duro, pero algo real: hay dos tipos de motociclistas “los que ya se han caído…y los que están por caerse.” Creo que elementales caídas y raspones deben ser suficientes para concientizarnos a fondo.

No saben ustedes como me sirvió el haberme dado semejante tiestázo y que a Dios gracias salí totalmente ileso. A cuanto amigo de moto encuentro le comento los pormenores de este accidente, uno debe ayudar a otros a que nos les suceda lo mismo. Tengo claro que no soy Superman, ni Batman, soy un mortal más. Sin duda seguiré en estas lides moto-ciclísticas y recurriré a mi renovada prudencia para seguir adelante. Un abrazo, sigamos adelante y cuídense.

 

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