Analizando la KTM 1290 Super Duke GT podemos decir que es una actualización de la 1290 Super Duke R con cambios que van más allá de fantástico diseño de los carenados que son creados de la mano de KISKA, -socio indispensable de la marca austriaca en el que se cuecen los diseños y el carácter de los modelos naranjas del mañana-.

Junto a una serie de acabados estéticos radicales, que como siempre sacan del molde a KTM de la competencia, se añade un motor con unas cifras que están cerca de lo absurdo y que a la vez son alucinantes: 173 caballos de potencia  y 144 Nm de par. Un conjunto en el que prevalece el confort y un equipamiento con toda la tecnología premium dispuesta para domar todo el poderío de esta austriaca que se dedica a sacarnos el aliento y robar suspiros.


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Nuestras apreciaciones hace un año:

Prueba KTM 1290 Super Duke GT